Yo no soy yo...
"Soy esta
que va a mi lado sin yo saberlo;
que a veces voy a ver,
y que a veces, olvido.
La que calla, serena, cuando hablo,
la que perdona, dulce, cuando odio,
la que pasea por donde no estoy,
la que quedará en pie cuando yo muera".
Juan Ramon Jimenez

27 sept. 2010

irreversible la oreja de van gogh






Si, así,  tal cual suena,  eso es lo que me  han hecho este fin de semana, cantarme de todo por cumplir 40 Años, incluido el feliz cumpleaños.
Siempre pensé que el hecho de llegar a esta edad me marcaría un gol, uff ..., como dice  Amaia Montero en su canción ....
  "Como ver que vuelve a ser invierno, y que los niños ya me tratan de usted", me daba... como minimo respeto.
No se en que momento  llegará ese gol .. no se si llegará siquiera, o si será  a mi favor,   de momento me quedo con que ha sido un cumpleaños  diferente a los otros 39, miscelanea de emociones, por todo lo que me ha rodeado, ver a mi madre emocionada ... supongo que si llega el día en que yo vea a mi hija, la que siempre ha sido "La Pequeña", cumplir 40 tacos también me hara cosquillas en el Alma, o eso espero al menos.
Suele ser la pregunta habitual: _ "Que te han regalado ... yo puedo decir que un montón de cosas preciosas, cargadas de cariño, desde los detalles de mi pequeña - gran Familia hasta las cositas hechas por esas manos maravillosas que día a día admiro, las de mis compis .. mejor dicho, mis amigas, esas que también un día me regaló El Destino.
Esta camiseta me la ha pintado el marido de Nieves, Alfredo, o como yo le llamo..el gran Alfredo!! gracias guapo, ya te contará Nieves como me gusta!!
Este es un regalo super especial... tanto por lo que representa como por la persona que lo colocó en mi cuello, espero que a partir de ahora me aporte el equilibrio que simboliza

Con Ellas, me fuí a pasar el final del día , torneo medieval en Gasteiz, cenita... risas .... muchas risas .... más risas ... ainnsss, fué divertido ya lo creo, si yo te contara contase o ........ a que sí nena??

Estas son parte de las cositas que me han regalado,  y digo parte , por que el mejor regalo no fué fotografíado, y si lo fué no  creo que sea cívico publicar la foto jejejejjeje, por que el mejor regalo no venia envuelto ni llevaba  lazos ni  etiquetas, lo mejor  fué  contar con ellas, con su cariño, su abrazo y su empuje.

Estos son los regalos de Nieves, mas conocida en la blogosfera como Sukaldea..
A simple vista parecen 2 sencillos cubos de zic, sería así si no escondiesen una bonita hitoria, os aseguro que no les falta mas que latir....
Esta es una historia que tenía ganas de leer, además lleva una dedicatoria muy, muy especial... eso me lo guardo para mi...


Y este guardapañuelos japones¡¡ será posible que yo no tenía uno¡¡

 Esto es de Viruca, la colaboradora más dicharachera de Facilisimo jejejejeje
Portaretratos y bandeja forrados en tela, si, habeis leido bien, es tela!!! es... precioso, la foto no hace justicia.


De Nuria,
Telitas preciosas para mis tidas y demás Jaikadas y arpillera de colores, que me encanta!!

Este cartelito con mi nombre, os aseguro que dice de mi mucho más que mi nick jejejejje
Y directamente desde Pekin, un dedal que me encantó con ositos panda y un iman esmaltado con un trocito de muralla, ahora es mia...mi tesoro jejejejejjej
 Dicen que los deseos si los pides en alto no se cumplen, pero nadie ha dicho nada de escribirlos en un blog  .......  asi es que me voy ha arriesgar a pedir ... Que los Próximos cumpleaños sean como este, y que me rodeen las mismas personas que han estado, tanto personal como virtualmente.

A tod@s los que habeis tenido la paciencia de leer hasta aqui ...
Gracias! por dedicar un poquito de vuestras vidas a La Trasteria de Jaiko.

10 sept. 2010

Ήistoria de un árbol.....

Había una vez, en las afueras de un pueblo, un árbol enorme y hermoso que vivía regalando a todos los que se acercaban el frescor de su sombra, el aroma de sus flores y el increíble canto de los pájaros que anidaban entre sus ramas.
El árbol era querido por todos, pero especialmente por los niños, que trepaban por el tronco y se balanceaban entre las ramas con su complicidad complaciente. Si bien el árbol amaba a la gente, había un niño que era su preferido. Aparecía siempre al atardecer, cuando los otros se iban.
-Hola, amiguito-decía el árbol y con gran esfuerzo bajaba sus ramas al suelo para ayudar al niño a trepar, permitiéndole además cortar algunos de sus brotes verdes para hacerse una corona de hojas aunque el desgarro le doliera un poco. El chico se balanceaba con ganas y le contaba al árbol las cosas que le pasaban en casa.
Casi de un día para otro, el niño se volvió adolescente y dejó de visitar al árbol.
Pasó el tiempo…y de repente, una tarde, el árbol lo vio caminando a lo lejos y lo llamó con entusiasmo:
-Amigo…amigo…Ven, acércate…Cuanto hace que no vienes…Trepa y charlemos.
-No tengo tiempo para estupideces-dijo el muchacho.
-Pero…disfrutábamos tanto juntos cuando eras pequeño…
-Antes no sabía que se necesitaba dinero para vivir, ahora busco dinero. ¿Tienes dinero para darme?.
El árbol se entristeció un poco, pero se repuso enseguida.
-No tengo dinero, pero tengo mis ramas llenas de frutos. Podrías subir y llevarte algunos, venderlos y obtener el dinero que necesitas…
-Buena idea-dijo el muchacho y subió por la rama que el árbol le tendió para que trepara como cuando era chico.
Y arrancó todos los frutos del árbol, incluidos los que aún no estaban maduros.
Llenó con ellos una bolsa de arpillera y se fue al mercado. El árbol se sorprendió de que su amigo no le dijera ni gracias, pero dedujo que tendría urgencia por llegar antes de que cerraran los compradores.
Pasaron diez años hasta que el árbol vio pasar otra vez a su amigo. Era ya un adulto.
-¡Qué grande estás!-le dijo emocionado-; ven, sube como cuando eras niño, cuéntame de ti.
-No entiendes nada, como para trepar estoy yo…Lo que necesito es una casa. ¿Podrías acaso darme una?
El árbol pensó unos minutos.
-No, pero mis ramas son fuertes y elásticas. Podrías hacer una casa muy resistente con ellas.
El joven salió corriendo con la cara iluminada. Una hora más tarde, con una sierra cortó cada una de sus ramas, tanto las secas como las verdes. El árbol sintió el dolor, pero no se quejó. No quería que su amigo se sintiera culpable.
El árbol guardó silencio hasta que terminó la poda y después vio al joven alejarse esperando inútilmente una mirada o gesto de gratitud que nunca sucedió.
Con el tronco desnudo, el árbol se fue secando. Era demasiado viejo para hacer crecer nuevamente ramas y hojas que lo alimentaran. Quizás por eso, porque ya estaba viejo cuando lo vio venir años después, solamente dijo:
-Hola. ¿Qué necesitas esta vez?
-Quiero viajar. Pero,¿qué puedes tú hacer?. Ya no tienes ramas ni frutos que sirvan para vender.
-Qué importa hijo-dijo el árbol-, puedes cortar mi tronco…con él quizás consigas construir una canoa para recorrer el mundo a tus anchas.
-Buena idea-dijo el hombre.
Horas después volvió con un hacha y taló el árbol. Hizo una canoa y se fue.
Del viejo árbol quedó tan sólo el pequeño tocón a ras del suelo. Dicen que el árbol aún espera el regreso de su amigo para que le cuente de su viaje.
Nunca se dio cuenta de que ya no volvería.
El niño ha crecido, pero tristemente se ha vuelto un hombre de esos que nunca vuelven a donde no hay nada más para tomar.
El árbol espera, vacío, aunque sabe que no tiene nada más para dar.

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